Síndrome de los vómitos - La patología de los vómitos

vómitos

" El verdadero misterio es lo que ves y no lo invisible"
Oscar Wilde

 

En los últimos años, los trastornos alimentarios han ido evolucionando hacia formas más especializadas y sofisticadas como Síndrome de vómitos (Nardone et al., 1999). Existen diversas formas de patología alimentaria (bulimia nerviosa, anorexia nerviosa, atracones, bulimia nerviosa, anorexia nerviosa con conductos de eliminación), y es claro que existe una asociación entre la bulimia nerviosa con la autoinducción del vómito (Síndrome de vómitos).

En los últimos tiempos se ha producido un aumento significativo de los casos de Síndrome de vómitos o Vomiting, en comparación con la anorexia y la bulimia. Las niñas con tendencias bulímicas o anoréxicas encuentran que vomitar les permite mantener su peso bajo control sin tener que renunciar al placer de la comida y además evitan alarmar a la familia ya que logran mantener unos kilos por encima o por debajo de su peso ideal. no te sientas presionado.

La literatura (APA, 1994) clasifica a los vómitos como una variante de la anorexia y la bulimia nerviosa, pero la investigación empírica (Nardone et al., 1999; Nardone et al., 2005) ha demostrado que vómitos se basa en una estructura y un modelo perceptivo diferentes. La bulimia (atracones y aumento de peso) y la anorexia (abstención de alimentos para perder peso) forman la matriz pero, una vez establecida, la vómitos pierde toda conexión con el desorden que lo hizo surgir. Para la persona la vomitiendo representa una forma de perder peso o evitar aumentar de peso al seguir alimentándose, un intento de solución disfuncional. Este último funciona al principio pero, cuando se repite el ciclo de atracones/vómitos, se convierte en un ritual placentero y en pocos meses, se convierte en un placer del que no se puede prescindir. Los sujetos se dan atracones intencionalmente y luego vomitan (Nardone, Verbitz & Milanese, 1999). El placer experimentado no es el resultado de comer sino que viene dado por la secuencia de tres fases:

  • fase excitatoria: el deseo se transforma en activación fisiológica del organismo;
  • Fase de consumo: comes hasta sentirte completamente lleno;
  • Fase de descarga: está representado por vómitos.

Una vez el síndrome de vómitos se ha establecido, el problema ya no es el de mantener la comida bajo control, sino la compulsión al placer. Comer y vomitar representan un encuentro metafórico con un "amante secreto".

Giorgio Nardone y su grupo de investigadores, en el estudio de veinte años sobre los trastornos alimentarios y su tratamiento en poco tiempo, encontraron que cerca del 70% de los casos de patología del vómito, tiene compulsiones de autolesionarse (compulsión de autolesionarse). Ambos representan actos compensatorios y autorreguladores que, con el paso del tiempo, se transforman en compulsiones irreprimibles para convertirse luego en un verdadero rito de placer.

Las dos formas de trastorno juegan un papel fundamental para los afectados ya que representan o bien la pura búsqueda de sensaciones transgresoras o bien un sedante contra el dolor y las frustraciones. Los dos aspectos compulsivos no se desarrollan simultáneamente. Los datos recopilados por Centro de Terapia Estratégica de Arezzo muestran cómo en la gran mayoría de los casos surge primero el trastorno alimentario, luego cuando éste se ha vuelto compulsivo, se agregan las conductas autolesivas; el trastorno alimentario constituye su patología básica.

Comer, vomitar y torturarse se estructura como una patología compulsiva basada en el placer o en el efecto sedante y se diferencia tanto de otras formas de trastorno compulsivo basado en el miedo como del trastorno alimentario que inicialmente lo originó. El tratamiento difiere tanto del de la anorexia y la bulimia como de la terapia de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Psicoterapia Estratégica Breve se centra en la transformación de la percepción de la realidad del sujeto a través de estrategias y estratagemas específicas encaminadas a llevar el problema a la extinción. Cada sujeto es artífice de su propia realidad, así como puede quedar atrapado en un problema, también puede encontrar la solución.

El terapeuta estratégico induce al paciente a asumir diferentes perspectivas sobre sí mismo y su problema. Se utiliza una forma particular de posar. preguntas estrategicas en una secuencia en espiral, seguida de la clarificación de las respuestas obtenidas a través de reestructuración de las paráfrasis.

A través del uso de un lenguaje lógico y analógico y modalidades evocativas, el paciente es estimulado a "escuchar" así como comprender de manera diferente su propio problema y reacciones, para llevarlo a vencer resistencias y crear la alianza terapéutica.

los técnica del diálogo estratégico (Nardone & Salvini, 2004) y a través de ella el paciente descubre cómo funciona su problema y cómo solucionarlo, a partir de las respuestas que él mismo da a las preguntas del terapeuta. De esta manera, el primera sesión no es sólo diagnóstico, sino también terapéutico.

Se utilizan técnicas terapéuticas adaptadas al problema, que tienen como objetivo alterar la percepción placentera que hace irrefrenable la compulsión de comer y vomitar y, si está presente, llevar a la extinción las conductas autolesivas. La solución se ajusta al problema y la flexibilidad es una regla fundamental.

Las dos primeras etapas de Psicoterapia Estratégica Breve están orientados a lograr un cambio estratégico mientras la tercera fase consolida el cambio para estructurarlo como un nuevo equilibrio persistente. La persona, después de superar el trastorno, modifica persistentemente todos los aspectos de su vida que han sido deteriorados por el mismo.

Para el terapeuta estratégico muy importantes también son las reuniones de seguimiento que son parte integral de la terapia ya que representan una posibilidad para la persona de comparar y verificar su crecimiento personal con el terapeuta así como medir la efectividad del proceso terapéutico.

 

                                     “Es la cura y la medicina las que tienen que adaptarse
al paciente y su trastorno”

                                                                                                                                                                      Hipócrates

 

                                                 Dra. Orsola Fariña
(Psicoterapeuta e investigadora oficial del Centro de Terapia Estratégica)

 

 

Bibliografía

▪ Nardone, G., Verbitz, T., & Milanese, R., (1999). Las prisiones de comida. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2003). Más allá del amor y el odio a la comida. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Salvini, A., (2004). El diálogo estratégico. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2007). La dieta paradójica. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Selekman, M., (2011). Sal de la trampa. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2013). psicotrampa. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Portelli, C., (2015). cambiar para saber. Milán: Edición TEA.

Síndrome de los vómitos - La patología de los vómitos

vómitos

" El verdadero misterio es lo que ves y no lo invisible"
Oscar Wilde

 

En los últimos años, los trastornos alimentarios han ido evolucionando hacia formas más especializadas y sofisticadas como Síndrome de vómitos (Nardone et al., 1999). Existen diversas formas de patología alimentaria (bulimia nerviosa, anorexia nerviosa, atracones, bulimia nerviosa, anorexia nerviosa con conductos de eliminación), y es claro que existe una asociación entre la bulimia nerviosa con la autoinducción del vómito (Síndrome de vómitos).

En los últimos tiempos se ha producido un aumento significativo de los casos de Síndrome de vómitos o Vomiting, en comparación con la anorexia y la bulimia. Las niñas con tendencias bulímicas o anoréxicas encuentran que vomitar les permite mantener su peso bajo control sin tener que renunciar al placer de la comida y además evitan alarmar a la familia ya que logran mantener unos kilos por encima o por debajo de su peso ideal. no te sientas presionado.

La literatura (APA, 1994) clasifica a los vómitos como una variante de la anorexia y la bulimia nerviosa, pero la investigación empírica (Nardone et al., 1999; Nardone et al., 2005) ha demostrado que vómitos se basa en una estructura y un modelo perceptivo diferentes. La bulimia (atracones y aumento de peso) y la anorexia (abstención de alimentos para perder peso) forman la matriz pero, una vez establecida, la vómitos pierde toda conexión con el desorden que lo hizo surgir. Para la persona la vomitiendo representa una forma de perder peso o evitar aumentar de peso al seguir alimentándose, un intento de solución disfuncional. Este último funciona al principio pero, cuando se repite el ciclo de atracones/vómitos, se convierte en un ritual placentero y en pocos meses, se convierte en un placer del que no se puede prescindir. Los sujetos se dan atracones intencionalmente y luego vomitan (Nardone, Verbitz & Milanese, 1999). El placer experimentado no es el resultado de comer sino que viene dado por la secuencia de tres fases:

  • fase excitatoria: el deseo se transforma en activación fisiológica del organismo;
  • Fase de consumo: comes hasta sentirte completamente lleno;
  • Fase de descarga: está representado por vómitos.

Una vez el síndrome de vómitos se ha establecido, el problema ya no es el de mantener la comida bajo control, sino la compulsión al placer. Comer y vomitar representan un encuentro metafórico con un "amante secreto".

Giorgio Nardone y su grupo de investigadores, en el estudio de veinte años sobre los trastornos alimentarios y su tratamiento en poco tiempo, encontraron que cerca del 70% de los casos de patología del vómito, tiene compulsiones de autolesionarse (compulsión de autolesionarse). Ambos representan actos compensatorios y autorreguladores que, con el paso del tiempo, se transforman en compulsiones irreprimibles para convertirse luego en un verdadero rito de placer.

Las dos formas de trastorno juegan un papel fundamental para los afectados ya que representan o bien la pura búsqueda de sensaciones transgresoras o bien un sedante contra el dolor y las frustraciones. Los dos aspectos compulsivos no se desarrollan simultáneamente. Los datos recopilados por Centro de Terapia Estratégica de Arezzo muestran cómo en la gran mayoría de los casos surge primero el trastorno alimentario, luego cuando éste se ha vuelto compulsivo, se agregan las conductas autolesivas; el trastorno alimentario constituye su patología básica.

Comer, vomitar y torturarse se estructura como una patología compulsiva basada en el placer o en el efecto sedante y se diferencia tanto de otras formas de trastorno compulsivo basado en el miedo como del trastorno alimentario que inicialmente lo originó. El tratamiento difiere tanto del de la anorexia y la bulimia como de la terapia de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Psicoterapia Estratégica Breve se centra en la transformación de la percepción de la realidad del sujeto a través de estrategias y estratagemas específicas encaminadas a llevar el problema a la extinción. Cada sujeto es artífice de su propia realidad, así como puede quedar atrapado en un problema, también puede encontrar la solución.

El terapeuta estratégico induce al paciente a asumir diferentes perspectivas sobre sí mismo y su problema. Se utiliza una forma particular de posar. preguntas estrategicas en una secuencia en espiral, seguida de la clarificación de las respuestas obtenidas a través de reestructuración de las paráfrasis.

A través del uso de un lenguaje lógico y analógico y modalidades evocativas, el paciente es estimulado a "escuchar" así como comprender de manera diferente su propio problema y reacciones, para llevarlo a vencer resistencias y crear la alianza terapéutica.

los técnica del diálogo estratégico (Nardone & Salvini, 2004) y a través de ella el paciente descubre cómo funciona su problema y cómo solucionarlo, a partir de las respuestas que él mismo da a las preguntas del terapeuta. De esta manera, el primera sesión no es sólo diagnóstico, sino también terapéutico.

Se utilizan técnicas terapéuticas adaptadas al problema, que tienen como objetivo alterar la percepción placentera que hace irrefrenable la compulsión de comer y vomitar y, si está presente, llevar a la extinción las conductas autolesivas. La solución se ajusta al problema y la flexibilidad es una regla fundamental.

Las dos primeras etapas de Psicoterapia Estratégica Breve están orientados a lograr un cambio estratégico mientras la tercera fase consolida el cambio para estructurarlo como un nuevo equilibrio persistente. La persona, después de superar el trastorno, modifica persistentemente todos los aspectos de su vida que han sido deteriorados por el mismo.

Para el terapeuta estratégico muy importantes también son las reuniones de seguimiento que son parte integral de la terapia ya que representan una posibilidad para la persona de comparar y verificar su crecimiento personal con el terapeuta así como medir la efectividad del proceso terapéutico.

 

                                     “Es la cura y la medicina las que tienen que adaptarse
al paciente y su trastorno”

                                                                                                                                                                      Hipócrates

 

                                                 Dra. Orsola Fariña
(Psicoterapeuta e investigadora oficial del Centro de Terapia Estratégica)

 

 

Bibliografía

▪ Nardone, G., Verbitz, T., & Milanese, R., (1999). Las prisiones de comida. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2003). Más allá del amor y el odio a la comida. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Salvini, A., (2004). El diálogo estratégico. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2007). La dieta paradójica. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Selekman, M., (2011). Sal de la trampa. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., (2013). psicotrampa. Milán: Ponte alle Grazie.

▪ Nardone, G., & Portelli, C., (2015). cambiar para saber. Milán: Edición TEA.

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